¿Cómo fomentar las funciones ejecutivas en bebés y niños pequeños?

Las funciones ejecutivas son habilidades clave a lo largo de toda la vida; nos permiten solucionar problemas o alcanzar un objetivo de manera eficiente, siendo capaces de supervisar, controlar y reajustar el propio comportamiento. No nacemos con estas habilidades, pero tenemos el potencial para desarrollarlas mediante las diferentes experiencias (escolares, familiares, sociales y afectivas). El proceso inicia en la infancia y continúa hasta la adultez.

Dimensiones básicas:

Actividades y juegos para estimular las funciones ejecutivas en bebés de 06 a 18 meses:​

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Para bebés más pequeños, tapándose la cara con las manos frente al niño o taparse la cara con una tela para luego mostrarse de manera sorpresiva, ellos también lo podrían hacer. Para bebés que logran sentarse, esconderse detrás de él o detrás de algún objeto cercano, para luego de unos segundos aparecer. Para niños caminantes, esconderse en otro espacio para que pueda desplazarse a buscarlos, y viceversa.
Funciones ejecutivas estimuladas: Control inhibitorio, porque desafían al niño a esperar a la develación (aparición), y memoria de trabajo porque deben recordar quien está escondido y por dónde se fue.

Para bebés más pequeños, esconder frente a sus ojos un objeto debajo de un paño y animarlo a buscarlo, y hacerlo nuevamente, moviéndolo o utilizando otro objeto, y las veces que sean posibles. Para bebés más grandes, esconder objetos sin mostrarle dónde, y permitirle que se desplace; o esconder un objeto pequeño debajo de un vaso, colocar otro vaso igual a ese, y realizar movimientos sobre la mesa, para que el niño puede adivinar luego en qué vaso está el objeto.
Funciones ejecutivas estimuladas: Memoria de trabajo, porque el niño debe seguir mental y visualmente la ruta del movimiento del objeto para encontrarlo, y en el caso de desplazarse para hallarlo, practicará el seguimiento de ubicaciones buscadas para no repetirlas.

Las rimas que terminan con una palabra estimulante pero esperada son muy apreciadas por los bebés, lo mismo sucede con las canciones, especialmente las que contienen sonidos onomatopéyicos acompañados de movimientos faciales y corporales.
Funciones ejecutivas estimuladas: Ejercitan la memoria de trabajo porque con la repetición se familiarizan con las rimas y las partes de las canciones, mientras manejan altos niveles de estimulación; además del lenguaje.

Los bebés disfrutan imitar a los adultos, puede realizarse por turnos acciones simples como el saludo o tocarse alguna parte del cuerpo; también puede imitarse movimientos corporales que acompañan a una canción como parte de una coreografía. Otra modalidad es la utilización de objetos, imitando la colocación de bloques, o piezas en determinado lugar; también puede enseñarse formas de jugar, como el movimiento de un caballo o el mecer una muñeca, lo cual introduce el concepto de juego simbólico.
Funciones ejecutivas estimuladas: La memoria de trabajo y el control inhibitorio, porque deben hacer un seguimiento de las acciones, recordarlas y esperar su turno para ejecutarlas.

Las canciones con simples movimientos de manos son muy divertidas para los bebés, se encuentran infinidad de canciones que vienen acompañados de diferentes movimientos como abrir, cerrar, arriba, abajo, dar palmadas, hacer círculos, o cada uno puede ir creando los suyos, de acuerdo a nivel de complejidad que el niño puede manejar.
Funciones ejecutivas estimuladas: Desarrollan control inhibitorio y memoria de trabajo, así como lenguaje, debido a que recordarán una secuencia de movimientos acompañados de cánticos, y deberán controlar sus manos para seguir la serie de movimientos.​

Con los bebés pequeños, puede nombrarse objetos o dibujos (mientras se muestra o señala) que llaman su atención, así irá aprendiendo a enfocar su mirada por más tiempo. En bebés más grandes, puede hablarse por tiempo más prolongado, sobre objetos o situaciones (mientras se muestra o señala) de su interés, y realizando preguntas, lo cual seguirá fomentando su atención visual, escucha activa y lenguaje. Ir agregando palabras en inglés u otro idioma, también es una buena opción, debido a que se ha comprobado que los niños bilingües presentan mejor desarrollo de funciones ejecutivas que los niños monolingües.
Funciones ejecutivas estimuladas: La memoria de trabajo, debido a que el niño va almacenando diferentes palabra y frases, y va asociándolos a objetos o situaciones específicas.

Actividades y juegos para estimular las funciones ejecutivas en niños de 18 a 36 meses:​

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Juegos con materiales En esta edad es propicio estimular múltiples actividades que impliquen la utilización de pelotas para lanzar o atrapar, caminar sobre barras de equilibrio, subir y bajar pendientes, caminar sobre determinados espacios, saltar, etc., los cuales deben contener reglas simples.
Funciones ejecutivas estimuladas:
La memoria de trabajo es bastante utilizada en estas actividades debido a que el niño debe almacenar en su mente las reglas, y el control inhibitorio, al tener que regular su cuerpo y movimientos para cumplir con las consignas.

Este tipo de juegos resultan divertidos, porque puede trabajarse la imitación para niños más pequeños, como tocar alguna parte de su cuerpo, o el seguimiento de consignas simples con los niños más grandes, como traer un objeto, teniendo que obedecer lo que dice el líder o Simón. Por otro lado, también son útiles, las canciones que indiquen determinados movimientos que los niños deben seguir, y las canciones rimas que propician el uso de los gestos de las manos de manera individual o con golpeteo con otra persona.
Funciones ejecutivas estimuladas: Se fomenta la memoria de trabajo debido a que deben de almacenar la orden, y el control inhibitorio porque deben evitar distracciones y centrarse en la indicación dada.

Puede realizarse utilizando canciones, en donde ante la pausa de la misma, los niños tengan que inmovilizarse por un tiempo determinado (segundos), o mientras se encuentran haciendo diferentes movimientos, alguien diga la palabra “estatua” y ellos deban quedarse en la posición en la que se encuentran por al menos un minuto, o que alguien los toque en la cabeza y les diga “encantado” ya no pudiendo moverse hasta que sean “desencantados”. También podría hacerse con la reducción de la velocidad del movimiento, mientras se encuentran escenificando a animales o bailando una canción.
Funciones ejecutivas estimuladas: El control inhibitorio sería aquí la función más trabajada, debido a que los niños deben detener sus movimientos por el tiempo requerido, teniendo que controlar su cuerpo ante la necesidad de moverse.

Estas actividades sencillas puede realizarse con material reciclable como chapas, botellas, conos, etc., en donde el niño deberá de clasificar teniendo en cuenta el color, tamaño, forma y número, teniendo en cuenta su edad y los conceptos que ya maneja; puede realizarse por turnos, y cambiando los criterios de cuando en cuando. No está de más recordar a los infaltables rompecabezas de diferentes tamaños y figuras.
Funciones ejecutivas estimuladas: En estas actividades los niños trabajan su memoria de trabajo al tener que comprender y recordar el criterio de clasificación, y empiezan su desarrollo de la flexibilidad mental, al tener que ir cambiando de patrón de acuerdo a las consignas.

Una buena manera de iniciar la narración es describiendo sus acciones en el juego o en diferentes actividades; otra forma interesante, es contando pequeñas historias de situaciones compartidas que puedan ir acompañadas de gestos, que luego puedan dibujarse y revisarse; asimismo, también es necesario ir agregando la etiqueta de emociones de acuerdo vayan apareciendo en el niño, para que empieza a conocerlas, por ejemplo, veo que estás enojado, o te veo muy alegre, etc.
Funciones ejecutivas: La memoria de trabajo se convierte en un constante almacén de toda la información que el niño va recibiendo, y que luego utilizará según las circunstancias.

Los niños suelen imitar las acciones de los adultos, como barrer, limpiar, etc., ello les permite ir desarrollando su juego imaginario, utilizando los materiales que se asemejan a los que observan en su día a día; asimismo, es importante, brindarles diferentes tipos de juguetes para que exploren la mayor variedad de roles, y que el adulto se deje dirigir por él, para que aprendan a regular el comportamiento del otro, propiciando el propio.
Funciones ejecutivas: El ir interiorizando diferentes roles y desempeñarlos en sus juegos, dan cuenta del desarrollo de la memoria de trabajo, y los inicios de la flexibilidad mental, al tener que adaptarse a una actividad que incluya el uso de las herramientas con las que cuenta, o reemplazarlas por otras.

Center on the Developing Child. (2020). Enhancing and Practicing Executive Function Skills with Children from Infancy to Adolescence. Harvard University. / Fejerman, N. y Grañana, N. (2017). Neuropsicología Infantil. Paidós: Argentina.

Autora: Psi. Elizabeth Álvarez Córdova
Instituto para el Desarrollo Infantil ARIE