Madre y bebé, una experiencia que apoya el desarrollo psicomotor durante el primer año de vida

La forma de interacción entre madre y bebé resulta de vital importancia para el desarrollo del niño. Esta relación impactará tanto en la maduración orgánica, como en la maduración emocional, elementos que determinarán la capacidad del niño de interactuar con su entorno y desarrollar sus habilidades de sociabilización. 

Definitivamente, este vínculo entre madre y bebé se va construyendo a lo largo del periodo de gestación, en el cual la madre va conociendo y sintiendo dentro de sí misma una serie de cambios, respuestas y adaptaciones de un ser en formación y a viceversa el nuevo niño percibe el exterior a través de ella. Este intercambio de sensaciones, emociones e información tanto interna como externa no se detiene cuando el niño nace, pasa todo lo contrario: la madre continúa siendo un “nexo” entre su niño y el nuevo mundo que lo rodea

Posterior al nacimiento, el niño continúa experimentando su entorno a través de su mamá y ambos construyen una unidad, ya que, al ser sostenido en brazos para mecerlo y calmar su llanto o “simplemente” mimarlo, durante el amamantamiento, la hora del baño y otras posturas que permite el contacto directo de cuerpo a cuerpo, favorece al bebé percibir su entorno bajo las sensaciones y emociones de su madre. Es en este momento donde podemos hablar de la presencia del “diálogo tónico”, un instante en el cual no existe palabra de por medio, solo la experiencia percibida de forma bidireccional de un cuerpo a otro, es decir de la madre hacia el bebé y del bebé hacia la madre.

El diálogo tónico viene a ser la primera relación que el niño va a establecer con el mundo exterior a través de la madre (Wallon, 1980); así como, el diálogo tónico es comprendido como un intercambio corporal de información que se produce entre la mamá y el recién nacido y que se expresa a través de estados de tensión-distención muscular, que reflejan sensaciones de placer o displacer que provocan reacciones de acogida-rechazo por el otro (Ajuriaguerra, 1993). 

La importancia del diálogo tónico entre madre e hijo radica en la capacidad que la madre tiene para poder ajustar su tono muscular frente a diversas situaciones, de tal manera que esta pueda favorecer el proceso de desarrollo de su niño y es así como se establece una especie de “primeras comunicaciones silenciosas” a través de los movimientos respiratorios de la madre, la calidez de su aliento, un olor particular suyo y los latidos de su corazón. Así mismo, se va desarrollando poco a poco el juego entre ambos, que puede convertirse en el símbolo de la confianza y de la unión entre el bebé y la madre, un espacio donde se origina el afecto y el disfrute de la experiencia (Winnicott 1990).

Es de vital importancia que la madre recuerde estos aspectos resaltantes y que probablemente hasta el día de hoy, hayan sido desapercibidos ya que muchos se establecen y aparecen como una respuesta innata y de adaptación a las solicitudes y necesidades de su bebé, respuestas que sin duda alguna se van modificando y madurando al ritmo en el que el bebé va desarrollándose y va creando nuevas formas de interacción y comunicación. Si la madre percibe una situación como amenazante o poco confiable, esta será transmitida como tal a su bebé (y todo a través de su cuerpo, el cuerpo de la madre), condicionando en cierto grado las respuestas de su niño cuando enfrente situaciones similares lo cual podría ser de suma importancia para evitar una serie de consecuencias desfavorables que pongan en riesgo su desarrollo, pero que, a su vez, puede actuar como limitante y obstaculizar el proceso de aprendizaje en base a la experiencia.

Un ejemplo que puede clarificar lo mencionado líneas arriba es el siguiente: Imagine que su bebé se halla explorando su entorno y hace frente a una superficie que desestabilice su equilibrio haciendo probable una caída. Una reacción obvia y rápida es la tensión sobre su cuerpo (el cuerpo de la madre), la capacidad de este de generar una activación muscular necesaria para evitar que su niño se lastime, que como nos hemos dado cuenta, está acompañada de una carga emocional (nerviosismo, temor, desesperación, etc.) y que a su vez también se halla influenciado por la imaginación de múltiples escenarios terribles.

¿Se ha percatado de que, en muchas ocasiones, el niño suele mostrarse impresionado frente a este evento, sorprendido más no asustado y sin ninguna señal de querer llorar hasta que es tomado en brazos y se hace consciente del rostro de la madre impregnado de preocupación y desencajado por la situación presentada?; y que, ¿al sentir la tensión sobre su cuerpo (el cuerpo de su madre) lo hace reconocer que algo no anda bien y por ello echa en llanto? Pues bien, es probable que debido a este “diálogo tónico” el niño haya reconocido que se hallaba en peligro, algo bueno para él y que puede evitar futuros accidentes; pero también existe la posibilidad de que al haber sentido que “jugar con el equilibrio y desequilibrio” y explorar superficies similares no es algo que deba intentar nuevamente, es aquí donde nos enfrentamos a una situación que limita su capacidad de exploración y aprendizaje en base a la experiencia.

La intención de dar a conocer estos detalles es que podamos entender que muchas de las experiencias que son percibidas por el niño están influenciadas innegablemente por las experiencias de la madre y es importante que usted confíe en sus cualidades y habilidades para guiar y acompañar a su niño durante todo su proceso madurativo y se convierta en el vehículo seguro que permanezca cercano, atento, pero en calma, frente a las situaciones estresantes; así como, desarrollar la capacidad de tomar distancia sin abandonar la vigilancia sobre su niño, de tal manera que le brinde la oportunidad de ganar nuevas habilidades que le permita ganar confianza sobre sí mismo y madurar su proceso de aprendizaje motor, cognitivo, emocional y social, convirtiéndolo en un agente que, así como integra y se ajusta a las solicitudes de su entorno, también es capaz de impactar y plasmar su esencia sobre este.   

Lic. Betty Luján Borja

Coordinadora del servicio de Terapia Física

Sede Lima

  • Winnicott, Donal. La madre y sus bebés. Ediciones Pairós Iberica, 1990.
  • Camps, Cori. El diálogo tónico y la construcción de la identidad personal. Revista Iberoamericana de Psicomotricidad y Técnicas corporales, Número 25. Vol. 7 (1), 5-30. 2006.
  • Unseld, Phil. El microcosmos del movimiento. Una mirada funcional al desarrollo del bebé. Herder Editorial. 2018.