Muchas veces se cree que la aparición de la primera palabra es el inicio de la comunicación, aún más importante es el uso de la intencionalidad comunicativa que se presenta mucho antes de decir “mamá” o “papá”, esta etapa previa a la locución se denomina fase perlocutiva donde predomina la intersubjetividad primaria (espacio común donde distintos sujetos mantienen una interacción) y hace uso de protoconversaciones o conversación sin el uso de palabras. Recién cuando las primeras palabras del niño se acompañen de atención conjunta como iniciativa (con intención), dentro del contexto de la intersubjetividad secundaria (relaciones triádicas: sujeto-objeto-sujeto) y haga uso de gestos para mostrar, podremos definir a la comunicación como una actividad intencional, intersubjetiva y simbólica.
Según Tomasello (citado en Valdez, 2012), la comunicación intencional en los bebés comienza alrededor de los 9 meses con los gestos de señalar y mostrar, los cuales tienen un origen cultural y para construirse requieren de procesos de atención conjunta, intencionalidad compartida y motivos de cooperación humana.
Para Camaioni (citado en Valdez, 2012), los gestos triádicos que subyacen a las competencias socio-cognitivas pueden ser:
- Gestos protoimperativos: que implican expectativa sobre el funcionamiento de las personas como agentes causales.
- Gestos protodeclarativos: que implican intención comunicativa, con capacidad de influencia en el estado atencional del otro. Estos son precursores de la teoría de la mente.
Los protoimperativos y protodeclarativos están dentro de los gestos deícticos. Los gestos referenciales, representaciones, simbólicos o icónicos, así como también los gestos de pointing que implican que el bebé señala no solo para pedir y mostrar, sino también para mostrar a otra persona dónde está ese objeto que busca, el pointing entonces implica detectar información relevante para el adulto y motivación para brindar información a otro en un contexto comunicativo.
La ausencia de protodeclarativos a los 18 meses de edad, junto al déficit en el juego y miradas de referencia conjunta; constituyen criterios fundamentales para la detección temprana de autismo.
Es importante mencionar que algunos niños con TEA los gestos protoimperativos si se preservan, sin embargo aparecen tardíamente. Pero, en otros niños con TEA si existe ausencia de gestos protoimperativos, por ello también son una señal de alerta significativa.
La evaluación de estos gestos es importante para lograr la detección temprana del autismo o riesgos de autismo para permitir una intervención oportuna y así evitar las complicaciones psiquiátricas a futuro.
Iriana Marreros Flores
Coordinadora de Aprendizaje Sede Surco (ILA)
- Rivière, A. (2002). IDEA: inventario de espectro autista. Buenos Aires: FUNDEC
Valdez, D. (2012) Desarrollo comunicativo. En J. Castorina y M. Carretero (comp), Desarrollo cognitivo y educación. (pp. 196 – 217). Paidós
- Villalobos, Z.; Benassi, J (2010). En el marco de la revisión bibliográfica para los proyectos de investigación dirigidos a los Drs. Valdez, D. (UBA-FLACSO) y Rodríguez. C. (UAM)


